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Un minuto de silencio

  • Foto del escritor: Futbol en America
    Futbol en America
  • 26 jun
  • 2 min de lectura

Una reflexión desde el fútbol, para Venezuela

El fútbol tiene una magia extraña. Nos hace creer que el mundo puede reducirse a 90 minutos, a una cancha, a un gol. Y en este momento del continente, esa magia está en su punto más alto: América celebra su Mundial, los estadios explotan, las selecciones escriben historia.

Pero a pocas horas de vuelo, Venezuela llora.

El 24 de junio, en pleno Día de la Batalla de Carabobo, dos terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 sacudieron el país con segundos de diferencia. La Guaira, esa región costera que es la puerta de Caracas, quedó devastada. Edificios colapsados. El aeropuerto cerrado. Más de 900 muertos y miles de heridos.

Y entre los escombros, rescatistas encontraron un bebé con vida.

El fútbol nos enseña algo sobre esto.

Nos enseña que cuando un jugador cae, los demás no siguen corriendo como si nada. Que la celebración más grande pierde todo su sabor si la vivís solo. Que el equipo no abandona a uno de los suyos cuando las cosas se ponen difíciles.

América Latina tiene una identidad futbolera única en el mundo. Somos una sola barra cuando juega cualquiera de los nuestros. Sufrimos con Bolivia, soñamos con Ecuador, sentimos a Venezuela — aunque Venezuela no esté en este Mundial.

Hoy Venezuela necesita esa misma energía. Ese mismo rugido desde la tribuna.

Desde el fútbol podemos hacer algo concreto.

Las federaciones, los clubes, los jugadores con millones de seguidores tienen una plataforma que ningún gobierno o ONG puede igualar. Un post del jugador correcto mueve más solidaridad que una docena de ruedas de prensa.

A los líderes del fútbol en las Américas, a la CONMEBOL, a la FIFA: este es el momento en que el deporte se convierte en algo más que deporte.

Un minuto de silencio antes de los partidos. Una campaña de donación con los colores de Venezuela. Un gesto. Una voz. Algo.

Somos todos Venezuela.

Porque el fútbol nos enseñó a gritar juntos. Hoy nos pide llorar juntos también.

Y cuando pase la tormenta, cuando La Guaira se reconstruya, cuando ese bebé encontrado entre los escombros crezca, que sepa que todo el continente lo arropó. Somos todos Venezuela!!!

 
 
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